Poesía Brossa

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta, del 8 de octubre al 8 de diciembre, “Poesía Brossa”, una exposición con más de 50 piezas creadas por el poeta, dramaturgo y artista visual catalán Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998), en el centenario de su nacimiento, que muestra la consolidación del lenguaje artístico y la manera de hacer de uno de los máximos exponentes del arte y la poesía ibéricos.

La muestra, curada por Teresa Grandas y Pedro G. Romero, es organizada por el MACBA Museu d'Art Contemporani de Barcelona, en colaboración con el Museo Nacional de Bellas Artes y el CCK, sedes de exhibición simultánea de las obras de Brossa en la Ciudad de Buenos Aires, tras haber sido exhibida en Artium (Vitoria, España) y el MACBA (Barcelona, España) durante la temporada 2017-2018. “Poesía Brossa” también cuenta con la colaboración de Fundació Joan Brossa en el marco del Any Brossa, y el apoyo del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, el Institut Ramon Llull, Acción Cultural Española (AC/E) y el CCEBA Centro Cultural de España en Buenos Aires.

Exponente máximo de las vanguardias catalanas junto a Joan Miró y Antoni Tàpies, Brossa inició su práctica artística en la década de 1940, en un contexto sociopolítico marcado por la dictadura franquista y en una situación cultural caracterizada por la ausencia de propuestas innovadoras. Desde entonces, llevó a cabo un trabajo de renovación estética fundamentado en la investigación literaria y artística, utilizando la lengua catalana como medio de expresión, aun estando prohibida.

La selección de obras que se exhibirá en el Bellas Artes, provenientes del MACBA, es una revisión de la producción de Brossa a partir de tres cualidades principales: la oralidad, lo performativo y la antipoesía, atravesando el teatro, el cine y las artes de acción, gestos en los que fue pionero.

“La poesía visual de Brossa –afirma Andrés Duprat, director del Bellas Artes– procede de sus experiencias con la escritura ensoñada al estilo surrealista. En ese estado de latencia entre la conciencia difusa y las pulsiones más primarias, se cuece otra cosmovisión en la que tienen cabida paradojas, contradicciones, incoherencias y desmesuras, capaces de modificar nuestra percepción ordinaria del mundo. Con esa perspectiva, Brossa produce objetos enigmáticos en los que el cruce entre poesía, arte, humor y drama barren los límites genéricos”.

A lo largo del recorrido, la muestra recoge aspectos destacables del universo del artista, como la crítica a la mercancía, el concepto poético del lenguaje y la lectura de Brossa como antipoesía.
Según explican los curadores, “uno de los mayores esfuerzos de la propuesta pasa por vincular la oralidad y lo performativo al inmovilismo establecido por las convenciones museísticas”, de modo que adquiera visibilidad la lengua dicha. Esto supone, por un lado, el reto de enfrentar la oralidad de un poeta en catalán con la traducción a otras lenguas, y, por otro lado, la performatividad de su poesía y su desglose como acción teatral, con vistas a “perturbar la recepción estática de textos y documentos” . “Se trata también de un sistema de conexión con la poesía del mundo, con las derivas surrealistas, conceptuales o concretistas”, agregan Grandas y Romero.

La muestra desplegará en la sala 32 del primer piso el núcleo “Constelaciones Brossa”, que sitúa la obra del artista catalán en la escena global de los modos de hacer poesía de su tiempo. Este grupo de obra hará foco en el concepto de antepoesía, entendida como la necesidad de hacer explotar la normalidad idiomática de la lengua mediante el humor, el lenguaje coloquial, los sonoros sonidos, los hallazgos visuales, la ejecución performativa, etcétera.

En la sala 33, en tanto, el núcleo “Juego de imágenes” albergará otros aspectos destacables del universo brossiano, como la crítica a la mercancía desde su comunismo –que le impidió ser asimilado por el espectáculo pop– y el concepto poético del lenguaje – que lo mantuvo próximo y distante a la vez frente al conceptual y la crítica institucional–. Las Suites (1959-1969) y los Poemes habitables (1970) constituyen series de carpetas en las que la inclusión de elementos a modo de juegos o diálogos con la página, el troquel, los objetos y las palabras confluyen en un lenguaje poético vastísimo basado en intervenciones mínimas.

Además, también se proyectará en sala el filme “No compteu amb els dits” (1967), con guión de Brossa y Pere Portabella, la primera y una de las más fructíferas colaboraciones del artista con el cineasta. La cinta permite revisar la imbricación de lenguajes en la práctica de Brossa y, en ella, “cada uno de los fotogramas es un ir y venir por su trabajo, sus textos, sus imágenes, su bilingüismo constante, que cruza intemporalmente su obra”, explican los curadores.
Como complemento del corpus proveniente del MACBA, esta exposición en el Bellas Artes pondrá en diálogo las obras de Brossa con las de grandes artistas argentinos que indagaron ejes similares, como León Ferrari, Edgardo Vigo, Roberto Jacoby, Juan Carlos Romero, Liliana Porter, Graciela Sacco, Pablo Suárez y Marie Orensanz, pertenecientes al acervo del Museo. “El resultado es una interesante relectura del entramado entre universos, épocas, geografías y estilos, que en su sinergia remiten a la universalidad del arte”, destaca Duprat.

La selección de obras presentadas en el Bellas Artes se completa con el conjunto exhibido en simultáneo en el CCK como parte de “Poesía Brossa”, que hará foco en sus primeras indagaciones y las influencias que determinan la formación de un lenguaje propio, así como la deriva política de su obra y el uso del transformismo o del striptease como ejes de lo político. Luego de la inauguración, el martes 8 de octubre a las 19, “Poesía Brossa” podrá visitarse hasta el 8 de diciembre en las salas 32 y 33 del primer piso del Museo. En tanto, el 8 de octubre, también abrirá al público la muestra “César Paternosto: la mirada excéntrica”, que podrá recorrerse en las salas 37 a 40.

El Bellas Artes, que depende de la Secretaría de Gobierno de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, abre sus puertas de martes a viernes, de 11 a 20, y los sábados y domingos, de 10 a 20 (lunes: cerrado), en Av. del Libertador 1473, Ciudad de Buenos Aires. El público argentino o residente en el país podrá recorrer las muestras “Poesía Brossa” y “César Paternosto: la mirada excéntrica” con entrada gratuita todos los días. Para el público extranjero, la entrada general al Museo, que incluye el ingreso a estas exposiciones, tiene un valor de $200 (martes de 11 a 20, y de miércoles a domingo, de 18.45 a 20: gratis).

Sobre Joan Brossa
(Barcelona, 19 de enero de 1919-30 de diciembre de 1998). Fue poeta, dramaturgo y artista plástico, aunque él calificaba de “poesía” todo lo que hacía.
El primer texto que firmó lo escribió durante la Guerra Civil española en el frente republicano de la Batalla del Segre, y en junio de 1938 se publicó en el boletín Combate de la 30 División. Cuando estaba en el frente lo hirieron en un ojo y por este motivo pasó el resto de la guerra en el hospital y en la retaguardia.

Una vez terminada la guerra, lo movilizaron para cumplir el servicio militar en Salamanca. Allí conoció a Enric Tormo, a quien mostró sus primeros escritos literarios de imágenes hipnagógicas. A través de Tormo y de su amigo Manuel Viusà, conoció a J. V. Foix, Joan Miró y Joan Prats. Bajo el magisterio personal de estas tres figuras Brossa orientó su carrera. Sus inicios artísticos y literarios se sitúan en 1941 con unos poemas de carácter visual que llamó “experimentales”, y sus primeros sonetos (La bola i l’escarabat, 1941-1943), así como un objet trouvé de 1943 titulado Escorça. En 1944, comenzó su producción teatral con la obra El cop desert y la prosa breve. Desde este momento, su dedicación se repartió entre estas disciplinas, con la idea de que no existen los géneros ni las fronteras entre las artes, sino la poesía como elemento común de su obra.

En 1948, fundó la revista Dau al Set junto con Antoni Tàpies, Joan Ponç, Modest Cuixart, Arnau Puig y Joan Josep Tharrats. La época del grupo Dau al Set fue rica en diferentes aspectos: continuó sus indagaciones teatrales en una línea dadaísta de absurdo y de destrucción del lenguaje (en obras como El crim, Nocturns encontres o Esquerdes, parracs, enderrocs esberlant la figura, de 1947, publicadas en Dau al Set); exploró otros terrenos dramáticos más accionales (como el Postteatre o acciones espectáculo, escritas entre 1947 y 1962, o los ballets de Normes de mascarada, 1948-1954); prosiguió la escritura en prosa (por ejemplo, en Proses de Carnaval, 1949); experimentó con géneros populares como el romance (Romancets del Dragolí, 1948); hizo incursiones en el guión cinematográfico (Foc al càntir o Gart, de 1948); y participó en la primera exposición del grupo Dau al Set en la Sala Caralt en 1951, con tres poemas experimentales, de los que se ha conservado uno (un martillo con un naipe formado a partir de dos cartas), que podríamos considerar el inicio de sus poemas objeto, concebidos como el apareamiento de dos objetos alejados.

Durante este período, conoció al poeta brasileño João Cabral de Melo Neto, que entonces residía en Barcelona como vicecónsul de su país (1947-1950). Las conversaciones con él contribuyeron al giro hacia el compromiso social de Brossa, como se refleja en los poemas de Em va fer Joan Brossa (1950). Paralelamente, conoció a Antonio Saura y Manuel Millares, miembros de lo que luego sería el grupo El Paso. La relación culminó en 1959 con la publicación de un monólogo breve de Brossa, Barbafeca, publicado en catalán en el boletín del grupo.

Muchas otras relaciones se remontan a los años 50: por ejemplo, con Pere Portabella y Eduardo Chillida, o con Leopoldo Pomés, para quien escribiría el texto de presentación de su primera exposición en 1955.
En 1959, empezó a crear obras de poesía visual concebidas dentro de una serie titulada Suites; es decir, conjuntos de poemas experimentales, en collage o con incorporación de varios tipos de materiales caseros muy pobres (por ejemplo, hilos, agujas o cordeles). Inició por entonces sus colaboraciones con otros creadores de varias generaciones (realizaría medio centenar de libros de artista).

Estos vínculos de Joan Brossa con las artes plásticas lo llevaron a concebir obras que integran poemas literarios y visuales. El primer precedente de libro literario con poemas visuales fue El saltamartí (1963). Otro ejemplo significativo es Fora de l’umbracle (1968), con algunos poemas sobre el Mayo del 68.
A principios de los años 60 tuvieron lugar algunos estrenos teatrales destacados. Entre otras piezas, La jugada (1953) y Or i sal (1959) suscitaron críticas adversas en la prensa. Pero en 1966, la divulgación de la obra de Brossa recibió un nuevo impulso, sobre todo en el extranjero, con el éxito del estreno de Suite bufa en Burdeos, con música de Josep Maria Mestres Quadreny, y con Concert irregular, estrenada al año siguiente en Saint Paul de Vence con música de Carles Santos, en el marco de una exposición en homenaje a Joan Miró.

Durante la segunda mitad de los años 60, inició sus colaboraciones con Pere Portabella como guionista de varios filmes del cineasta; el primero fue el cortometraje No compteu amb els dits (1967). También retomó la experimentación con los objetos, quizás como resultado de su trabajo creativo con la serie de poesía visual Suites (1959-1969), que ya incorporaba pequeños objetos; y a lo largo de 1970 creó hasta 44 libros manuscritos de poesía visual para una nueva serie titulada Poemes habitables. En cuanto a los poemas objetos, en 1972 Brossa expuso una primera muestra de ellos en una exposición colectiva en Barcelona.

 

Poesía Brossa
Dede el 8 de Octubre al 8 de Diciembre de 2019
Salas 32 y 33, primer piso
58 obras expuestas
Curador/a: Teresa Grandas y Pedro G. Romero

MNBA - Museo Nacional de Bellas Artes
Av. del Libertador 1473
Ciudad Autónoma de Buenos Aires